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Foto presidencial, de espaldas (elproyectomatriz.wordpress.com)

El crecimiento económico importa más que tus derechos Atte: El Estado.

Joven soy y no me compadezcas

Este es, pues, un gobierno de incoherencias. Que cree asiduamente en un crecimiento económico infinito en un planeta de recursos finitos. Que superpone tus derechos laborales y ambientales a un desarrollo económico que posiblemente no percibas.

Francisco A. Meléndez

Publicado: 2014-12-16

Cuanto Ollanta Humala asumió el poder en el 2011 había un sector empresarial muy temeroso. Su campaña de corte populista, si bien había moderado su discurso con respecto a la anterior, aún representaba un severo riesgo a la confianza de los grandes poderes económicos. 

Sin embargo, su gobierno resultó imponiendo —y lo continúa haciendo— una política económica ortodoxa, con énfasis en programas sociales y otros asistencialistas para menguar la desigualdad y pobreza. Se gozó de un crecimiento económico envidiable durante los primeros años, hasta que arribaron las vacas flacas y empezaron los “paquetazos reactivadores”.

De este conglomerado de medidas económicas destacan dos, por su increíble incoherencia a un gobierno que fue sede de la COP 20 y que se autodenomina  “inclusivo”. El primero de ellos, el “paquetazo ambiental” que, a grandes rasgos, le amputó los brazos al MINAM y a organismos como el OEFA, disminuyendo considerablemente los requisitos ambientales. Ahora los EIA´s —estudios de impacto ambiental—, por ejemplo, pueden ser aprobados sin esa “tramitología” que espanta las inversiones que tanto necesitamos. Si tenemos más cuencas contaminadas de ríos que bebemos y mayor incidencia de conflictos socioambientales, pues no importa. El desarrollo económico es prioridad, ¿no?

En esa misma línea, el mandatario acaba de firmar y promulgar la ley que fue aprobado por el Congreso. 65 personajes elegidos —lamentablemente— por nosotros votaron en nuestra contra. Porque el crecimiento económico importa más que cualquier otra variable. Esta vez a los jóvenes nos mutilaron los derechos laborales, todo sea por ser un país desarrollado y de primer mundo.

Si antes gozabas de seguro de vida, pues ahora sólo te queda comprar tus estampillas y rezar. La misma historia para las gratificaciones en Fiestas Patrias y Navidad. ¿CTS? Eso sólo es un derecho laboral de los que gozan experiencia, nosotros no estamos para eso, aún. Si antes recibías un adicional por “asignación familiar” pues lo sentimos, tus queridos consanguíneos se quedarán sin regalo, paseo y útiles escolares. Pero tranquilo, tus vacaciones ahora sólo duran 15 días. A trabajar peruano, la edad dorada de la vida tiene que ser bien aprovechada.

Ese dinero ahora, argumentan nuestros ministros, facilitará la formalización de empresas y contribuirá a seguir la senda del crecimiento económico infinito. Porque es más rápido reducir los derechos a los jóvenes que crear regímenes especiales —con menos impuestos y contribuciones— exclusivos para las MYPE’s. Siempre por el camino rápido, siempre el inadecuado.

Pero el nombre de este paquetazo, que atenta nuestra dignidad como personas, suena a derecho. Pues esta lleva en su parco nombre “Ley que promueve el Acceso de Jóvenes al Mercado Laboral y a la Seguridad Social”. Es tan descarada esta medida que la misma OIT se ha manifestado totalmente en contra de su ejecución. Se vienen realizando, así mismo, una serie de manifestaciones y marchas pacíficas en contra de tal atropello. Pero el Gobierno, fiel a su estilo, se hace de la vista gorda. Imponer más no consensuar parece ser su eslogan de acción.

Como de película: en el año de la COP 20 recortan los estándares ambientales. En un ambiente de crecimiento inclusivo nos mutilan los derechos. Qué podemos esperar ¿Un ministerio de Justicia peruano realmente justo? No obstante, un personaje —antes querido por los jóvenes— mostró su punto de vista al respecto.

La cereza del pastel es del ex PPKausa. Pedro Pablo aplaudió la medida y, muy confiado, consideró que él la extendería hasta los 30 años. No sólo es el gobierno, como nos damos cuenta, son nuestros políticos que viven enceguecidos —o bajo presión de lobbies empresariales— y creen, sin dubitaciones, que la economía importa más que la integridad ambiental del país y la calidad de vida de los ciudadanos que lo habitan.

Este es, pues, un gobierno de incoherencias. Que cree asiduamente en un crecimiento económico infinito en un planeta de recursos finitos. Que superpone tus derechos laborales y ambientales a un desarrollo económico que posiblemente no percibas. Pues que gran parte de este son los cada vez más elevados márgenes de ganancias corporativas y, en el caso gubernamental, la corrupción.

Los memes no se hicieron esperar(Meme



Escrito por

Francisco Meléndez de la Cruz

Estudiante de Geografía y Medio Ambiente, PUCP. Co-Fundador de Sembrando Palabras. Miembro de Generación +1.


Publicado en

Notas que suman

Economía Climática y Sostenibilidad. El futuro es de todos.